ELIMINAR FRONTERAS COMERCIALES ES FÁCIL, LO DIFÍCIL ES SOBREPASAR LAS BARRERAS DEL LENGUAJE. EN LA GLOBALIZACIÓN, EL VERBO ES "TRADUCIR", Y LA TECNOLOGÍA VA DE LA MANO.
T.P.N. Camila Merkusa - Mat. Prof. 041
T.P.N. Camila Merkusa - Mat. Prof. 041
domingo, 30 de octubre de 2011
Diferentes conceptos de la globalización y el papel del traductor
La globalización en el ámbito económico y comercial
De todos los tipos de traducción que se realizan hoy en día en el mercado laboral, las que se llevan a cabo en el ámbito comercial con las que más demanda tienen, seguidas de las traducciones técnicas. Los folletos en diferentes lenguas, los vídeos promocionales, las presentaciones con diapositivas, las transparencias que se realizan para utilizarlas más tarde en presentaciones con proyectores, CD-ROMs multimedia, cintas de audio y páginas web en diferentes idiomas, se han convertido en herramientas muy poderosas a nivel mundial para empresas multinacionales
Para sacar el máximo rendimiento de estas herramientas para promocionar los negocios en el extranjero (un lugar rodeado de una cultura totalmente diferente), las compañías mundiales tienen que apoyarse en traductores profesionales: expertos en romper las barreras lingüísticas culturales y con conocimientos sobre su empresa. Además deben ser capaces de comunicarse de una forma efectiva con los clientes que hablan un idioma diferente y tienen un trasfondo cultural diferente. Si se formara a los traductores de tal forma que contaran con todas las técnicas de traducción, además de conocer perfectamente la jerga que utilizan losnegociadores tanto en la lengua de origen como en la lengua meta, encontraríantrabajo seguro a nivel nacional y también a nivel internacional.
En muchas ocasiones, se necesita a un intérprete durante las negociaciones o las ceremonias diplomáticas en el sector de la sanidad pública, en los juzgados, en temas de inmigración, en investigaciones de la policía y diariamente en el ámbito del turismo. Tanto los traductores como los intérpretes profesionales, son necesarios para resolvertodas las discusiones entre las empresas o incluso entre los propios negociantesde cada una de ellas. Un traductor se ocupa de los documentos legales y comerciales que se firman cuando se está negociando con otra empresa, al igual que se ocupa de que la negociación y el acuerdo entre ellos llegue a buen puerto. En el ámbito de la exportación y de la importación, los traductores profesionales no son únicamente expertos de la lengua y de la cultura con la que tratan, sino quetambién aconsejan, y ayudan a establecer relaciones, mantener y expandir el medio comunicativo mediante el cual se realizan todas estas operaciones. No se trata únicamente de que el traductor rompa las barreras lingüísticas y culturales, sino que también consiga que el enfoque comercial que se le da en la lengua de origen no se vea afectado por el cambio a la lengua meta.
En situaciones en las que la empresa se apoye en su publicidad mediante Internet, deberá contar con traductores profesionales y diseñadores de páginas webs que sean capaces de localizar el portal y consigan darle ese toque comercial en todas las lenguas en las que se presente. Utilizar una página web como un anzuelo para atraer a más clientes a nivel mundial se basa principalmente en el hecho de que no existan barreras lingüísticas ni culturales, y por tanto, exista una correcta comunicación entre las empresas a nivel mundial y sus futuros clientes, entre las proveedores y los distribuidores, entre los vendedores y los compradores.
Es tan importante la calidad de la traducción como la calidad de los servicios que ofrece la empresa a través de Internet a los clientes extranjeros que por casualidad o intencionalmente visitan la página web. Esto ocurre porque ellos juzgarán la calidad de los servicios de la empresa por la calidad de la traducción, puesto que muchos de ellos no entenderán la lengua de origen de la página web de la empresa. Su primera impresión será muy importante a la hora de decidir si compran o no el producto.
De este modo, el éxito del comercio vía Internet, en particualar de toda la publicidad vía Internet, está en manos del traductor ya que es el encargado de establecer la comunicación entre los negocios digitalizados y los consumidores en el mercado extranjero. Sin sus servicios profesionales, los negocios en línea fracasarían a la hora de transmitir el mensaje a sus futuros clientes. Cada céntimo que se ahorra una empresa en la traducción de sus portales significa que perderán un euro en sus relaciones comerciales en línea (esto da que pensar acerca del coste de la localización de una página web). Se debe tener en cuenta que los traductores profesionales son perfectamente conscientes del valor que tienen sus servicios, como en otras muchas profesiones, y cobrarán por ello.
La globalización en el ámbito socio-cultural
Todo lo anteriormente mencionado está relacionado con la traducción de textos “non-canonical” (Ho: 2002), es decir, aquellos independientes de los conflictos ideológicos en el proceso de la globalización. En cambio, cuando se trata de traducirtextos “canonical” (Ho: 2002), nos encontramos ante una situación totalmente diferente. En este caso, las ideologías o el sentido del texto se puede manipular con el fin de promover otras ideas y lanzar campañas totalmente diferentes a las que se había preparado. Esto puede desembocar en graves conflictos a nivel mundial y revoluciones.
A la vez que los cambios en muchos aspectos de la vida de la sociedad, la práctica de latraducción ha traido consigo un gran número de cambios en esta disciplina. Antes, lo normal era traducir textos “canonical”, es decir, libros de texto, literatura y prácticamente los que eran para el servicio de los lectores habituales y de los intelectuales. En cambio, estamos en un momento de la historia en el cual se traducen constantemente textos comerciales, ténicos, legales, documentos oficiales y todo tipo de material multimedia. Su fin es contribuir a mejorar la economía global y hacer importantes contribuciones en este terrero, y en definitiva, en la calidad de los servicios de la sociedad a nivel mundial.
Actualmente, la profesión de la traducción y los negocios se mueven en dos direcciones. Por una parte, como consecuencia de los recortes de personal que han realizado las agencias de traducción paraser más rentables y más efectivas, han tenido que echar mano de los traductores freelance. Estos a su vez, han descubierto que trabajando para diferentes empresas de forma autónoma es mucho más rentable que en una agencia (Hammond 1994a). Con la ayuda de las nuevas tecnologías, el trabajo y las condiciones de los traductores freelance ha experimentado un cambio radical, consiguiendo un horario de trabajo mucho más flexible, pero en contrapartida, se enffrente a unas fechas límites de entrega que convierten su trabajo en algo realmenteestresante. Por otro lado, la alta demanda de traducciones de calidad, sobretodo en empresas multinacionales (en particular las de telecomunicación e ingeniería), han forzado a importantes agencias de traducción a conseguir traductores competentes que han terminado formando parte de las propias empresas, en vez de trabajar de forma independiente fuera de la empresa (cf. Fry 1999a; Lockwood 1999c; Esselink 1999; Myerson 2001; Freivalds 2001).
El papel del traductor
Para poder enfrentarse con los retos que ha traido consigo la globalización, los traductores y los intérpretes deben aprender como adaptarse al nuevo mundo y aprovechar cualquier buena oportunidad que se les ofrezca y obtener beneficios. Mientras tanto, necesitan renovar sus conocimientos, habilidades y herramientas de trabajo para no quedarse atrás con respecto a las nuevas tecnologías, y de esta forma, convertirse en traductores competentes que puedan hacer frente con los problemas que surgen con la traducción en un mundo globalizado. Es la única manera mediante la cual serán capaces de hacer importantes contribuciones a la economía, cualquier aspecto social, cultural, comercial, religioso, o de cualquier tipo cuando tratan de comunicarse con personas extranjeras a nivel mundial.
El entorno de trabjo del traductor ha sufrido también cambios drásticos y ha pasado de trabajar en una mesa rodeado de diccionarios con la intención de sacar adelante un trabajo creativo, a convertirse en miembros de una comunidad de traductores a nivel mundial, conectado mediante una red de industrias de traducción en línea “online translation factories” (Joscelyne 1999b 31). En esta red en línea se recicla el texto previamente a través de una base de datos y procesos que incluyen textos paralelos y memorias de traducción en ambas lenguas para generar nuevos textos que se traducirán a continuación. El único problema es que la tecnología no entiende de contexto y por eso es tan importante el papel del traductor (Kosaka e Itagaki 2003).
En este sentido, la práctica de la traducción ha dejado de ser un proceso lineary se ha convertido en algo mucho dinámico que incluye paquetes de textos que procesan información sin tener en cuenta el contexto para procesar los textos que se quieren traducir. Debido al tamaño considerable de las traducciones que deben hacer ciertos departamentos de organizaciones mundiales e internacionales (por ejemplo, laUnión europea y la Organización de Naciones Unidas) o debido al enorme volumen de trabajo que tienen empresas multinacionales (por ejemplo, Microsoft®), los traductores se han volcado cada vez más en trabajos en grupo a nivel mundial via Internet. De este modo, los traductores se han convertido cada vez en personajes cada vez más invisibles, por la necesidad de contrbuir conjuntamente al desarrollo de la economía y de la sociedad.
Por tanto, el mundo de la traducción ha sufrido un cambio radical y ha desafiado a las tradicionales teorías de la traducción, basadas en traducciones de textos clásicos, literatura, filosofía, ciencia y relegion. Es necesario dar un giro a todo lo que exponen los autores antiguos sobre la traducción puesto que lo realmente necesario ahora es, la formación de profesionales capaces de ejercer su trabajo en el ámbito comercial, técnico, legal y oficial.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Traducción y tecnología: ¿progreso o traición?
En los albores del siglo XXI, la traducción también es un arte al cual se le pueden aplicar las nuevas tecnologías. Tanto la traducción automática como la asistida tienen como objetivo traicionar lo menos posible el texto original, con todo tipo de resultados.
Se habla de traducción como una conversión de códigos lingüísticos, una negociación de propósitos, un desafío a la inconmesurabilidad, un transvase de mundos: traducir es casi un arte. Un arte sufrido, al tratarse de “un proceso en el que, para obtener alguna cosa, se renuncia a otra” tal y como dice Umberto Eco en su libro Dire quasi la stessa cosa (“Decir casi lo mismo”). Sin embargo, hay contextos en los que la renuncia y la traición son la regla y aun así la traducción se considera “buena”, no en base a los parámetros típicos de calidad y fidelidad al texto original, sino en base a la velocidad de conversión. Así disminuyen los costes y aumenta la participación entre los usuarios, con mayor eficacia y calidad sobre todo para las empresas e instituciones que trabajan en ambientes multilingües; por eso las traducciones automática y asistida se han asentado en estos sectores.
La traducción automática: cuando traduce un ordenador
La traducción automática se sirve de aplicativos y software, muchos de los cuales (entre ellos, Systran, que se creó durante la Guerra Fría) están disponibles en la red de un modo gratuito. Babelfish ofrece una lista completa de más de 700 combinaciones de lenguas en las cuales es posible efectuar las conversiones. La finalidad de la traducción automática es la comprensión esencial de un contenido. “Es útil cuando el objetivo prioritario es transferir un mensaje en un tiempo determinado, como en el caso de los comunicados de la UE que tienen validez durante 24 ó 48 horas”, apunta el profesor F. Bertaccini, docente de la Universidad de Bolonia. La traducción que se genera está poco trabajada: las tecnologías utilizadas, por ejemplo, no son capaces de distinguir si un término es un adverbio o un substantivo. Cuanto más simples y coordinadas sean las frases, y más compuestas estén por partes “unívocas” del discurso, mayor es la probabilidad de obtener una traducción fiel: una oración simple como “he ido al mercado y he comprado una manzana” se traduciría perfectamente en diferentes lenguas. Con dicho sistema también se pueden traducir e-mails y chats pero, a diferencia de la traducción asistida, en ningún caso puede utilizarse en actividades editoriales.
Un ordenador como ayudante en la traducción asistida
La traducción asistida, conocida como CAT (Computer Aided Translation) es más sofisticada. Dicho tipo de traducción se sirve tanto de recursos informáticos como de figuras profesionales: las bases de datos y los traductores especializados. Se empieza por la Memoria de Traducción, una base de datos en la que están memorizadas las asociaciones entre un segmento de frase en una lengua y su correspondiente en otra lengua. Gracias a los algoritmos para la determinación de similitud entre las frases y de dudas para la búsqueda en los campos de la base de datos, se obtienen propuestas de traducción. Luego, está en la mano del traductor aceptarlas o modificarlas: el resultado es un documento “pretraducido” que enriquece la Memoria de Traducción original.
¿Son el futuro las nuevas tecnologías?
A pesar de ello, Bertaccini advierte: “La traducción asistida ofrece una buena calidad y una continuidad de traducción que un traductor que debe traducir ex novo no puede garantizar, pero aunque la CAT favorezca una unidad terminológica y de estilo, ya se han visto sus límites, dado que la riqueza, la adecuación y la estratificación de las Memorias no son de ninguna manera del mismo nivel que las del texto original. Además, es necesaria una continua interacción hombre-máquina, y es difícil disponer de una Memoria de Traducción cuando se tiene una combinación de lenguas poco comunes”.
Las “nuevas traducciones” generan desconcierto, desde el momento en que el destinatario de la traducción, como sujeto pasivo, pasa a ser partícipe. “El transvase de mundos”, de actividad individual, pasa a ser un proceso colectivo. Las traducciones técnicas y científicas son mejores, porque cuentan con más repeticiones y, sobre todo, con más univocidad de sentido y significado. Sin embargo, los textos literarios nunca se podrán traducir con estas tecnologías. Se sigue investigando: la CAT trata de mejorar sus programas para reconocer mejor las analogías; de igual modo, el buscador Google está introduciendo nuevas combinaciones de lenguas para la traducción automática. Sin embargo, las figuras retóricas tendrán que seguir siendo traducidas por el Hombre.
viernes, 12 de agosto de 2011
ESTAFAS
Los cheques falsos son comunes, los bancos los van a depositar y te van a hacer responsable a vos cuando se den cuenta unas semanas después.
-
Nunca le des información bancaria a nadie (número de cuenta del banco, información de tu tarjeta de crédito o débito, ni nada por el estilo)
Evitá las transacciones que involucren servicios de ESCROW.
- Si te encargan una prueba de traducción, asegurate de que no sea muy larga (no más de una página) y que se pueda comprobar que es de una publicación vieja (como artículos de diarios o revistas de años anteriores).
jueves, 4 de agosto de 2011
Aspectos profesionalizantes de la formación del Traductor
Horacio R. Dal Dosso
El modelo de la macrocompetencia traductora que propone el grupo
AVANTI (Avances en Traducción e Interpretación), liderado la Dra.
Dorothy Kelly de la Universidad de Granada, está conformado por siete
subcompetencias. Una de ellas es la subcompetencia instrumental
profesional. A su vez, esta incluye un ítem referido a los «conocimientos
relacionados con el ejercicio de la profesión» y con la «situación del
mercado laboral».
En esta ponencia se analizarán cuáles son los aspectos profesionalizantes
de la formación del traductor relacionados con su inserción en el mercado
laboral.
Desde hace algunas décadas, los investigadores del campo de la
Traducción han comenzado a estudiar los aspectos profesionalizantes de la
formación del traductor de modo de encontrar un equilibrio entre la
formación y la práctica profesional después de graduarse de la
universidad. En tal sentido —y como disciplina relativamente nueva—, la
Traducción está comenzando a mostrar sus primeros signos de madurez.
Sin embargo, muchos traductores noveles siguen pensando que no están
suficientemente preparados para lo que el mercado les exige.
Para conocer mejor esta problemática, se ha encuestado a varios
traductores noveles de diferentes universidades argentinas, quienes han
manifestado tener algunas carencias en su formación relacionadas con su
inserción en el mercado laboral.
Durante la ponencia, se analizarán esas carencias y se propondrán
algunas vías de solución —tanto individuales como curriculares—, de
modo que la inserción de los recientes graduados en Traducción sea
menos traumática.
Para concluir, se hará hincapié en dos conceptos que están presentes en
la terminología del Proceso de Bolonia: empleabilidad (employability) y
sentido de la iniciativa y espíritu empresarial (entrepreneurship), que
podrán ayudar a entender mejor el estado de la cuestión de la Traducción
en esta área en particular.
Palabras claves: formación del traductor, mercado de la traducción,
macrocompetencia traductora, aspectos profesionalizantes de la formación
del traductor.
Aspectos profesionalizantes
de la formación del traductor
Horacio R. Dal Dosso
El modelo de la macrocompetencia traductora que propone el grupo
AVANTI (Avances en Traducción e Interpretación), liderado la Dra.
Dorothy Kelly de la Universidad de Granada, está conformado por siete
subcompetencias. Una de ellas es la subcompetencia instrumental
profesional. A su vez, esta incluye un ítem referido a los «conocimientos
relacionados con el ejercicio de la profesión» y con la «situación del
mercado laboral».
En esta ponencia se analizarán cuáles son los aspectos profesionalizantes
de la formación del traductor relacionados con su inserción en el mercado
laboral.
Desde hace algunas décadas, los investigadores del campo de la
Traducción han comenzado a estudiar los aspectos profesionalizantes de la
formación del traductor de modo de encontrar un equilibrio entre la
formación y la práctica profesional después de graduarse de la
universidad. En tal sentido —y como disciplina relativamente nueva—, la
Traducción está comenzando a mostrar sus primeros signos de madurez.
Sin embargo, muchos traductores noveles siguen pensando que no están
suficientemente preparados para lo que el mercado les exige.
Para conocer mejor esta problemática, se ha encuestado a varios
traductores noveles de diferentes universidades argentinas, quienes han
manifestado tener algunas carencias en su formación relacionadas con su
inserción en el mercado laboral.
Durante la ponencia, se analizarán esas carencias y se propondrán
algunas vías de solución —tanto individuales como curriculares—, de
modo que la inserción de los recientes graduados en Traducción sea
menos traumática.
Para concluir, se hará hincapié en dos conceptos que están presentes en
la terminología del Proceso de Bolonia: empleabilidad (employability) y
sentido de la iniciativa y espíritu empresarial (entrepreneurship), que
podrán ayudar a entender mejor el estado de la cuestión de la Traducción
en esta área en particular.
Palabras claves: formación del traductor, mercado de la traducción,
macrocompetencia traductora, aspectos profesionalizantes de la formación
del traductor.
El modelo de la macrocompetencia traductora que propone el grupo
AVANTI (Avances en Traducción e Interpretación), liderado la Dra.
Dorothy Kelly de la Universidad de Granada, está conformado por siete
subcompetencias. Una de ellas es la subcompetencia instrumental
profesional. A su vez, esta incluye un ítem referido a los «conocimientos
relacionados con el ejercicio de la profesión» y con la «situación del
mercado laboral».
En esta ponencia se analizarán cuáles son los aspectos profesionalizantes
de la formación del traductor relacionados con su inserción en el mercado
laboral.
Desde hace algunas décadas, los investigadores del campo de la
Traducción han comenzado a estudiar los aspectos profesionalizantes de la
formación del traductor de modo de encontrar un equilibrio entre la
formación y la práctica profesional después de graduarse de la
universidad. En tal sentido —y como disciplina relativamente nueva—, la
Traducción está comenzando a mostrar sus primeros signos de madurez.
Sin embargo, muchos traductores noveles siguen pensando que no están
suficientemente preparados para lo que el mercado les exige.
Para conocer mejor esta problemática, se ha encuestado a varios
traductores noveles de diferentes universidades argentinas, quienes han
manifestado tener algunas carencias en su formación relacionadas con su
inserción en el mercado laboral.
Durante la ponencia, se analizarán esas carencias y se propondrán
algunas vías de solución —tanto individuales como curriculares—, de
modo que la inserción de los recientes graduados en Traducción sea
menos traumática.
Para concluir, se hará hincapié en dos conceptos que están presentes en
la terminología del Proceso de Bolonia: empleabilidad (employability) y
sentido de la iniciativa y espíritu empresarial (entrepreneurship), que
podrán ayudar a entender mejor el estado de la cuestión de la Traducción
en esta área en particular.
Palabras claves: formación del traductor, mercado de la traducción,
macrocompetencia traductora, aspectos profesionalizantes de la formación
del traductor.
Aspectos profesionalizantes
de la formación del traductor
Horacio R. Dal Dosso
El modelo de la macrocompetencia traductora que propone el grupo
AVANTI (Avances en Traducción e Interpretación), liderado la Dra.
Dorothy Kelly de la Universidad de Granada, está conformado por siete
subcompetencias. Una de ellas es la subcompetencia instrumental
profesional. A su vez, esta incluye un ítem referido a los «conocimientos
relacionados con el ejercicio de la profesión» y con la «situación del
mercado laboral».
En esta ponencia se analizarán cuáles son los aspectos profesionalizantes
de la formación del traductor relacionados con su inserción en el mercado
laboral.
Desde hace algunas décadas, los investigadores del campo de la
Traducción han comenzado a estudiar los aspectos profesionalizantes de la
formación del traductor de modo de encontrar un equilibrio entre la
formación y la práctica profesional después de graduarse de la
universidad. En tal sentido —y como disciplina relativamente nueva—, la
Traducción está comenzando a mostrar sus primeros signos de madurez.
Sin embargo, muchos traductores noveles siguen pensando que no están
suficientemente preparados para lo que el mercado les exige.
Para conocer mejor esta problemática, se ha encuestado a varios
traductores noveles de diferentes universidades argentinas, quienes han
manifestado tener algunas carencias en su formación relacionadas con su
inserción en el mercado laboral.
Durante la ponencia, se analizarán esas carencias y se propondrán
algunas vías de solución —tanto individuales como curriculares—, de
modo que la inserción de los recientes graduados en Traducción sea
menos traumática.
Para concluir, se hará hincapié en dos conceptos que están presentes en
la terminología del Proceso de Bolonia: empleabilidad (employability) y
sentido de la iniciativa y espíritu empresarial (entrepreneurship), que
podrán ayudar a entender mejor el estado de la cuestión de la Traducción
en esta área en particular.
Palabras claves: formación del traductor, mercado de la traducción,
macrocompetencia traductora, aspectos profesionalizantes de la formación
del traductor.
La traducción periodística en los diarios españoles
María José Hernández Guerrero
Universidad de Málaga
La traducción periodística constituye un ámbito profesional de la traducción que hasta
fechas recientes no ha recibido gran atención por parte de los estudios traductológicos.
Se caracteriza por la confluencia de dos factores: unas prácticas profesionales concretas, las
mismas que rigen el periodismo, y un tipo de discurso específico —el periodístico—,
que determinan la labor de traducción. El traductor de textos periodísticos está
condicionado en su forma de traducir por el modo en que se trabaja en el periodismo y
por los canales que vehiculan sus textos (cf. Tapia 1992, Gutiérrez de Terán 1997,
Martínez 2001, Cortés Zaborras y Hernández Guerrero 2005), ya que la práctica
profesional impone formas de traducción. También ha de conocer las características del
tipo textual que maneja. Los textos periodísticos poseen unas convenciones textuales
propias. Tienen sus propios procedimientos de organización lingüística, su propio
paradigma comunicativo, así como sus propias normas de combinación de los recursos
lingüísticos, derivadas de los factores relevantes de la situación comunicativa. El
traductor periodístico, como usuario de ese tipo textual, debe conocer esas convenciones
y poseer la competencia textual necesaria para que estos textos funcionen en un nuevo
contexto lingüístico y cultural. En ocasiones, el traductor ha de trabajar como lo haría
un periodista. Y en algunos casos, los traductores de textos periodísticos son los propios
periodistas.
El volumen de traducciones periodísticas es elevado y éstas se presentan de forma
diversa. Podemos encontrarlas en las ediciones electrónicas de numerosos medios de
comunicación nacionales e internacionales (p.e. el sitio de internet de la BBC en
español); en las versiones a otras lenguas de algunos medios escritos (p.e. la versión
española de Le Monde Diplomatique o de la revista Newsweek); en la publicación de
suplementos con textos de medios extranjeros por parte de nuestros diarios (p.e. el
suplemento que publica El País con los mejores artículos y reportajes de The New York
Times); o los textos traducidos procedentes de otros medios que se publican
regularmente en los diarios españoles de información general, por sólo citar algunos
casos. Dependiendo del medio en el que aparezcan y de la función que hayan de cumplir
en el nuevo marco comunicativo, los textos traducidos pueden sufrir importantes
modificaciones. Desde la lógica adaptación tipográfica exigida por el nuevo canal hasta
la desaparición de parte de su contenido, desde su utilización parcial para ampliar otras
informaciones hasta la síntesis de su contenido por motivos de espacio.
Ante la variedad de manifestaciones de la traducción periodística, nuestro análisis se va
a centrar en una modalidad concreta: los textos traducidos de diversa procedencia que se
publican regularmente en los diarios de información general de tirada nacional
(excluyendo sus numerosos suplementos). Según los últimos datos publicados por la
Oficina de Justificación de la Difusión consultados durante la realización de este trabajo
(octubre 2006), las principales cabeceras de nuestro país en este sector, por número de
tirada, son: El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia y La Razón, en este orden. En dos
de estos periódicos, ABC y La Razón, la presencia de textos traducidos es insignificante
(noticias de agencias, en su mayor parte), por lo que los hemos excluido de este análisis.
1. Política de traducción de los medios
Los periódicos no contemplan con neutralidad la realidad política o social de un país,
sino que se posicionan ideológicamente. La postura que adoptan se refleja en la
selección del material publicado, la ausencia de determinadas noticias, la orientación
que reciben las informaciones, etc. Actúan de igual manera en el caso de los textos que
se van a traducir. Es evidente que los diferentes medios siguen una determinada política
de traducción, entendida ésta como «los factores que regulan la elección de tipo textual,
o de cada texto en particular, que se van a imponer mediante traducción a una cultura o
lengua concreta en un momento determinado» (Toury 2004: 100). Es fácil comprobar
cómo los diarios españoles importan textos de una manera selectiva: en la mayoría de
los casos proceden de otros medios con los que mantienen vínculos económicos e
ideológicos. Así, en las páginas de estos periódicos se traducen con frecuencia artículos
procedentes de otras cabeceras próximas con las que se mantienen proyectos de
colaboración, cierta afinidad ideológica o con las que se está integrado en grandes
empresas internacionales de comunicación. Es el caso del grupo PRISA, empresa
editora de El País, o de RCS MediaGroup, en el caso de El Mundo, que también edita
diarios como Libération, The Guardian o Il Corriere della Sera, lo que explica que
muchos de los textos traducidos que encontramos en las páginas de El Mundo procedan
de dichos medios. En lo que respecta a La Vanguardia, la situación es distinta porque el
grueso de su distribución se lleva a cabo en un ámbito geográfico concreto, Cataluña, y
es propiedad de un holding catalán de comunicación, el Grupo Godó.
La escasez de estudios en nuestro país sobre la traducción periodística, en general, y
sobre las políticas de traducción que siguen estos diarios, en particular, es
verdaderamente significativa. Más aún si tenemos en cuenta que estas traducciones
llegan a un público lector muy numeroso. Un estudio reciente (cf. Hernández Guerrero,
en prensa), que analiza las traducciones de artículos de opinión publicadas por El País y
El Mundo en el año 2004, muestra cómo estos diarios importan estos textos de una
manera selectiva y se inclinan por invitar a escribir en sus páginas de opinión a
intelectuales, políticos, escritores, etc., afines a su línea editorial.
En lo que respecta a La Vanguardia, contamos con el testimonio de López Guix (2005:
105-106), uno de los traductores que colabora habitualmente con dicho medio, quien
manifiesta que éste concede gran importancia a los acontecimientos del mundo y a la
actitud de obtener puntos de vista desde diferentes lugares. Los artículos de opinión
traducidos en sus páginas proceden, en orden decreciente de importancia, de autores
contactados personalmente por los responsables del periódico o son artículos comprados
a agencias de distribución periodística, o artículos juzgados de interés y publicados en
otros medios con los que existen pactos o localizados a través de Internet.
2. Las marcas de traducción
Englobamos, bajo esta denominación, todos esos elementos que permiten reconocer un
texto traducido como tal (nombre del traductor, procedencia del original…). En las
traducciones periodísticas que se publican en los diarios analizados llama poderosamente
la atención la disparidad de usos y, en algunos casos, la ausencia sistemática de estas
marcas. Así, basta con ojear la prensa de forma regular para constatar que los textos
traducidos rara vez indican quiénes son los autores de las traducciones, aunque hay que
matizar esta afirmación pues cada medio aplica una política diferente.
El País, por ejemplo, se muestra últimamente bastante sistemático en los artículos que
publica en su sección de «Opinión», que suelen concluir con un pie de texto que incluye
el nombre del autor de la traducción y, a veces, datos del propietario de los derechos del
original, información que permite en ocasiones averiguar la procedencia del texto
traducido, así como los medios que lo han publicado con anterioridad. En lo que
respecta a las traducciones presentes en otras secciones, el modo de actuación es más
errático, ya que muy excepcionalmente se proporciona el nombre del traductor, aunque
estos textos suelen incluir otras marcas que permiten al lector iniciado reconocerlos
como tales (p.e. nombre extranjero del autor o la indicación del nombre del diario de
procedencia).
En El Mundo, por el contrario, no suele figurar el nombre de los traductores. Ni en la
sección Tribuna Libre, donde publica numerosos artículos de opinión traducidos, ni en
el resto de secciones. Las únicas marcas que indican al lector advertido que se trata de
traducciones se encuentran en el encabezamiento del artículo, donde aparece el nombre
del autor extranjero, y, debajo, el nombre del diario de procedencia junto al del
periódico que lo reproduce (cf. Vidal 2005: 389).
Una explicación para esta ausencia la encontramos en los libros de estilo de ambas
publicaciones. En el de El País (1996:84) encontramos una curiosa referencia a cuándo
debe aparecer el nombre del traductor debajo de su trabajo. Se halla en el apartado
dedicado al uso de la firma, donde se ofrecen unos criterios generales a este respecto.
Tras enunciar qué tipo de texto no debe firmarse (no todos los textos periodísticos
llevan firma), se ofrece alguna excepción, entre la que figura ésta: «Las traducciones de
artículos literarios o reportajes amplios en los que el manejo del lenguaje por el
traductor sea un elemento de calidad de trabajo, en cuyo caso se hará referencia al autor
de la traducción en una nota al pie del texto». El Libro de estilo de El Mundo (1996:76)
recoge, asimismo, cuándo debe aparecer la firma del traductor: «Cuando un articulo de
opinión o un reportaje escritos originariamente en una lengua diferente del castellano
requieran una traducción particularmente elaborada, se incluirá un pie de similares
características tipográficas, que rezará sencillamente: ‘Traducción: José Gómez’». Son
los únicos libros de estilo que hacen referencia a este tema.
Este uso de la firma puede explicar por qué no suele aparecer el nombre del traductor en
muchas traducciones periodísticas de El País y El Mundo, pues requisito para que ello
ocurra es que el texto traducido posea una serie de cualidades estéticas que hagan a su
traductor merecedor de esa distinción.
Un caso aparte dentro de este panorama lo constituye el diario La Vanguardia. Las
numerosas traducciones que publica este medio, principalmente en la sección de
Internacional y en sus páginas de Opinión, siempre van acompañadas de marcas que
permiten identificarlas como tales: el nombre del traductor es una constante y, además,
suele figurar el copyright del original, que proporciona información sobre el medio de
procedencia.
Vemos, pues, que los usos son distintos dependiendo del medio. Salvo la excepción que
supone La Vanguardia, predomina, por desgracia, en los grandes diarios la ausencia de
unas marcas claras que permitan identificar las traducciones como tales. La ausencia de
marcas, sin embargo, va más allá de una mera cuestión tipográfica; esta decisión
implica también escasez de rigor en la indicación de las fuentes, algo totalmente opuesto
a los principios que persiguen la mayoría de los medios. En definitiva, supone una falta
de transparencia con el lector, al que intencionadamente se le oculta información.
3. Volumen de traducciones
Los diarios analizados acogen en sus páginas gran abundancia de textos traducidos.
Artículos de opinión principalmente, pero también el resto de variedades textuales que
presenta el lenguaje periodístico: desde noticias —ya sea traducción directa de
informaciones de otros medios o textos procedentes de agencias— a crónicas,
reportajes, entrevistas…, y hasta obituarios. Se trata de una ingente cantidad de material
traducido al que apenas se le presta atención. Tanto es así que no existen datos
sistemáticos sobre la proporción de textos traducidos que publican nuestros diarios,
cuando sí se conoce, por ejemplo, el volumen de traducciones que manejan el sector
editorial, los organismos internacionales o el mercado audiovisual.
La escasez de datos sobre la utilización de la traducción en la prensa escrita (volumen
de textos traducidos en un medio determinado, géneros que se traducen, lenguas de las
que se traduce, etc.) no permite analizar con objetividad el papel que desempeña la
traducción en estos medios, algo que resultaría de enorme interés para responder a
cuestiones como: ¿qué peso tienen en general las traducciones en la prensa española?,
¿qué porcentaje de textos traducidos publican los diferentes diarios?, ¿se está
produciendo un aumento en el número de traducciones?, ¿de qué lengua se traduce hoy
con más frecuencia?, ¿de qué lengua se traducía mayoritariamente en la prensa con
anterioridad?, etc.
Contamos, eso sí, con estudios parciales, que, aunque no permiten analizar el fenómeno
en su totalidad, sí nos ofrecen una visión aproximada. Así, por ejemplo, en un trabajo
anterior (Hernández Guerrero 2005a), proporcionábamos datos sobre los géneros más
traducidos en los periódicos El País y El Mundo durante el periodo comprendido entre
los años 1996 y 2003. Este estudio muestra que en ambos medios el porcentaje mayor
de textos traducidos corresponde a los géneros argumentativos (artículos de opinión,
principalmente), seguidos a distancia por los géneros interpretativos (reportajes y
crónicas) e informativos (noticias).
Otro trabajo más reciente (Hernández Guerrero, en prensa), con datos de los artículos
traducidos en las secciones de Opinión de El País y El Mundo durante el año 2004,
ofrece información, entre otros aspectos, del volumen de textos de opinión traducidos
que se publica en ambos medios. En el diario El País, por ejemplo, de los 770 artículos
publicados en dicha sección, 150 eran traducciones, lo que representa aproximadamente
un 19% del total. Por lenguas, hay que destacar el predominio del inglés (87 artículos en
total), pues una gran parte de los colaboradores son norteamericanos y, algunos,
ingleses; seguido del francés (37 artículos), del italiano (8 artículos) y otras lenguas
como el alemán (3), el árabe (3), el portugués (2) y el ruso (2), además de 8 artículos
traducidos de los que, por la ausencia de marcas, no hemos podido averiguar su lengua
de partida, aunque probablemente se trate de traducciones del inglés.
De las 315 colaboraciones presentes en El Mundo, bajo la rúbrica «Tribuna Libre», 86
eran textos traducidos, es decir, aproximadamente el 27 %; un porcentaje de
traducciones, sin embargo, mayor al observado en el otro medio. Por lenguas,
apreciamos de nuevo el predominio absoluto del inglés (68 artículos), con una presencia
testimonial del francés (6) y del italiano (4). En 8 casos no hemos podido identificar la
lengua del original ante la falta de marcas.
Las cifras que acabamos de presentar deben ser consideradas con la cautela que exige
un análisis parcial. Son datos que se ciñen a un periodo temporal concreto y únicamente
a dos diarios. Carecemos de datos en el caso de La Vanguardia, aunque sí tenemos la
información de carácter global que proporciona López Guix (2005: 106): «Las lenguas
de partida más frecuentes son el inglés y luego el francés; en ocasiones, se publican
también artículos procedentes del alemán o del italiano y, mucho más raramente, de
otros idiomas como el árabe y el ruso». Lo cierto es que son necesarios estudios más
completos, que comprendan periodos de tiempo más dilatados y que engloben a más
medios, para poder ofrecer datos fiables sobre el volumen de traducciones periodísticas
que mueve la prensa española de información general.
4. Los traductores de la prensa escrita
En lo que respecta al perfil de los traductores que trabajan para los medios, nos
encontramos con diferentes figuras de profesionales y también aquí se aprecian
prácticas diferentes según el periódico analizado. Además, frente a otros ámbitos de la
traducción que generan un número importante de reflexiones personales sobre la propia
experiencia y las condiciones laborales (piénsese, entre otros, en el campo literario), en
el ámbito de la prensa escrita apenas si existen testimonios de los traductores. Una
excepción son dos publicaciones recientes —López Guix (2005) y Vidal (2005)— que
recogen las experiencias de estos dos traductores (el primero como traductor
independiente para La Vanguardia y el segundo como periodista-traductor en El
Mundo), además de presentar la dinámica de traducción de esos medios y de comentar
los rasgos más destacados de su labor profesional.
Los datos proporcionados por ambos, junto con otros testimonios de profesionales que
traducen para la prensa escrita1, nos permiten describir un perfil muy variado en estos
traductores. Los periódicos utilizan ocasionalmente los servicios de las agencias de
distribución periodística, que ofrecen los artículos traducidos a los idiomas de sus
clientes. Pero cuando no es el caso, las prácticas varían entre unos medios y otros. En el
diario El País, por ejemplo, las traducciones las realizan traductores independientes, se
recurre a los servicios de una agencia de traducción (News Clips) y también traducen
periodistas de la redacción. En La Vanguardia la situación es parecida. Como señala
López Guix (2005: 106), la traducción se realiza en la redacción por un periodistatraductor
(José Mª Puig de la Bellacasa) o por traductores externos. Sin embargo, en el
periódico El Mundo esta tarea la asumen únicamente periodistas-traductores (cf. Vidal,
2005). Independientemente de quién lleve a cabo la labor de traducción, hemos de ser
conscientes de que en la producción de textos periodísticos intervienen varias figuras
que en mayor o menor medida determinan el producto final que se brinda al público
lector. En el ámbito periodístico se produce un «proceso de transformación colectiva del
texto» (cf. Casasús 1991: 87 y Martínez Albertos 2000: 198) y los textos resultantes son
obra de diferentes coautores, unos con mayor responsabilidad que otros en el producto
que acaba publicándose. Por ello, al referirnos al papel del traductor periodístico y su
responsabilidad última como autor de la traducción, no hemos de olvidar los usos
propios de este marco profesional.
5. El trasvase transcultural de la información
Si resulta importante poder barajar datos sobre el volumen de traducciones periodísticas
que mueve la prensa de nuestro país, no menos importante resulta el análisis del modo
en que se produce ese trasvase transcutural de la información. Aquí es importante
señalar las notables diferencias que se aprecian entre los distintos géneros periodísticos.
No se traduce igual un artículo de opinión, por ejemplo, que una noticia.
Los medios recurren a la traducción por razones diversas (económicas, ideológicas,
empresariales…), siempre supeditadas a su función principal: transmitir información.
1 Llegados a este punto, queremos agradecer a Mª Luisa Rodríguez Tapia, traductora independiente para
el diario El País, la ayuda inestimable prestada para la elaboración de este epígrafe.
Por ello, en las traducciones periodísticas se observan, además de las lógicas
transformaciones lingüísticas y culturales que se producen en el paso del sistema emisor
al sistema receptor, muchas transformaciones que vienen determinadas por las
necesidades concretas de los medios a la hora de transmitir la información.
En el caso de los géneros informativos, las noticias traducidas que se publican en la
prensa escrita se ven condicionadas por factores como el espacio, que determina en
numerosas ocasiones el producto que se presenta al lector (cf. Tapia 1992, García
González 1998, Hernández Guerrero 2005a), junto a las características propias de cada
medio y la función asignada a estos textos en la nueva situación comunicativa. Así, los
periódicos que publican artículos traducidos presentan un formato distinto al medio de
procedencia de los originales. Ese formato afecta a cuestiones como la extensión (los
textos tienen asignados espacios determinados), dando lugar en ocasiones a cambios
relevantes. Pero más importante aún es la función que el nuevo canal otorga al artículo
traducido. El texto puede mantener o variar la función con la que fue concebido. Al mismo
tiempo, de esa función dependerá su ubicación (puede permanecer en la misma sección del
diario o no). Además, una información relevante que fue cubierta de manera extensa por la
cultura emisora puede tener una extensión menor en la cultura receptora, donde el tema no
es de tanto interés o, todo lo contrario, una información breve puede ser ampliada.
Además, la transmisión de la información ha de ser eficaz, lo que implica en muchas
ocasiones que se vaya más allá de la mera traducción y se adapte el mensaje al nuevo
receptor. Al mismo tiempo, el texto traducido se amolda formalmente a las convenciones
textuales en materia de titulación, estructuración de la información, explicación de los
elementos culturales, etc. que rigen en los géneros periodísticos.
Para llevar a cabo esas y otras transformaciones, se recurre frecuentemente a unas técnicas
de traducción específicas, como son la amplificación, la compresión y la elisión, que
permiten que los nuevos textos surgidos de la traducción cumplan la función que se les
asigna y se adapten a las necesidades del nuevo canal que los publica (cf. Hernández
Guerrero 2006a). En ocasiones, el traductor no interviene en estas transformaciones, que
tienen lugar posteriormente en ese «proceso de transformación colectiva del texto», al que
antes aludíamos.
Por último, un original puede ser utilizado parcial o totalmente para la elaboración de otras
informaciones, dando lugar a reescrituras que se ubican en las fronteras de la traducción.
Aquí la casuística es muy variada; es frecuente observar la libre utilización del original,
tomado como punto de partida para crear un nuevo texto, donde resulta prácticamente
irreconocible. A veces, se recurre a la traducción compilada, es decir, se traduce un
original y se le añaden fragmentos de otros textos para completar la información con
otras fuentes, lo que da lugar a un nuevo texto (cf. Hernández Guerrero 2006c).
El caso de los géneros de opinión es bien distinto. Como el resto de los géneros
periodísticos, no escapan a las transformaciones impuestas por el nuevo medio que los
publica, aunque, eso sí, en menor medida. Es poco frecuente que estos textos sufran
mutilaciones por motivos de espacio (esto rompería la argumentación y dificultaría la
comprensión del texto), si bien en ocasiones se producen. Los mayores cambios vienen
de las adaptaciones debidas al nuevo receptor, a la nueva situación espacio-temporal y,
por supuesto, a su nuevo canal: el diario que lo publica. El hecho de importar opiniones
foráneas es un indicador de la importancia que estos periódicos conceden a los
acontecimientos internacionales y a su interés por obtener otros puntos de vista, de
diversa procedencia, y, de manera general, son seleccionados porque se hallan próximos
a la línea ideológica defendida en sus páginas.
Cabe destacar que los traductores de esta variedad textual tienen por norma2 el respeto
del estilo del autor y se trata, por lo general, de traducciones más cuidadas que las que
se ofrecen en otras secciones; además, suelen escapar de la presión del tiempo y la
premura con la que se trabaja en otras secciones del periódico. Se trata, en líneas
generales, de textos estilísticamente elaborados, en algunas ocasiones muy próximos a
los textos literarios; de temática muy variada, que puede rozar a veces la
especialización; muy imbricados en la realidad social o política de la cultura de partida.
La suma de estos y otros factores hace necesaria la presencia de traductores casi
humanísticos, podríamos decir, con un amplio bagaje de conocimientos lingüísticos y
culturales para garantizar el éxito de la traducción.
6. Conclusiones
Esta breve aproximación a la traducción periodística en los diarios españoles de
información general nos permite establecer las siguientes conclusiones:
1. Nos hallamos ante un tipo especializado de traducción, condicionado por las
prácticas profesionales de los canales que vehiculan estos textos —los
periódicos—, y las convenciones propias que rigen en los géneros periodísticos.
2. Se produce una importación selectiva de la información que se va a traducir,
que, al igual que el resto de textos que publica el periódico, responde a criterios
diversos como pueden ser las necesidades informativas, la afinidad ideológica,
decisiones empresariales, motivos económicos, etc.
3. Se observa, de manera general, una falta de transparencia por parte de estos
medios en la presentación de los textos traducidos. La frecuente ausencia de
marcas de traducción no permite a los lectores saber que están leyendo una
traducción y, mucho menos, quién ha traducido. Llegados a este punto, hay que
precisar que existen diferencias importantes entre los diarios analizados en lo
referente a la presencia de estas marcas.
4. La escasez de datos sobre el volumen de traducciones que publica la prensa
escrita no permite analizar con objetividad el peso de la traducción en estos
medios.
5. Se aprecian importantes diferencias en el tratamiento que reciben los textos
traducidos dependiendo del género periodístico. Desde la mayor fidelidad al
original observada en los textos de opinión a la enorme libertad con que se
traducen los textos informativos. Estos últimos son objeto, en ocasiones, de
importantes cambios que van desde la reescritura a su utilización total o parcial
para crear nuevas informaciones, usos que muy difícilmente pueden recibir el
nombre de traducción.
2 A este respecto, pueden consultarse los libros de estilo de El País (1996: 53) y de El Mundo (1996: 62).
Sus recomendaciones para el tratamiento de los artículos de opinión también pueden aplicarse a las
traducciones.
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Universidad de Málaga
La traducción periodística constituye un ámbito profesional de la traducción que hasta
fechas recientes no ha recibido gran atención por parte de los estudios traductológicos.
Se caracteriza por la confluencia de dos factores: unas prácticas profesionales concretas, las
mismas que rigen el periodismo, y un tipo de discurso específico —el periodístico—,
que determinan la labor de traducción. El traductor de textos periodísticos está
condicionado en su forma de traducir por el modo en que se trabaja en el periodismo y
por los canales que vehiculan sus textos (cf. Tapia 1992, Gutiérrez de Terán 1997,
Martínez 2001, Cortés Zaborras y Hernández Guerrero 2005), ya que la práctica
profesional impone formas de traducción. También ha de conocer las características del
tipo textual que maneja. Los textos periodísticos poseen unas convenciones textuales
propias. Tienen sus propios procedimientos de organización lingüística, su propio
paradigma comunicativo, así como sus propias normas de combinación de los recursos
lingüísticos, derivadas de los factores relevantes de la situación comunicativa. El
traductor periodístico, como usuario de ese tipo textual, debe conocer esas convenciones
y poseer la competencia textual necesaria para que estos textos funcionen en un nuevo
contexto lingüístico y cultural. En ocasiones, el traductor ha de trabajar como lo haría
un periodista. Y en algunos casos, los traductores de textos periodísticos son los propios
periodistas.
El volumen de traducciones periodísticas es elevado y éstas se presentan de forma
diversa. Podemos encontrarlas en las ediciones electrónicas de numerosos medios de
comunicación nacionales e internacionales (p.e. el sitio de internet de la BBC en
español); en las versiones a otras lenguas de algunos medios escritos (p.e. la versión
española de Le Monde Diplomatique o de la revista Newsweek); en la publicación de
suplementos con textos de medios extranjeros por parte de nuestros diarios (p.e. el
suplemento que publica El País con los mejores artículos y reportajes de The New York
Times); o los textos traducidos procedentes de otros medios que se publican
regularmente en los diarios españoles de información general, por sólo citar algunos
casos. Dependiendo del medio en el que aparezcan y de la función que hayan de cumplir
en el nuevo marco comunicativo, los textos traducidos pueden sufrir importantes
modificaciones. Desde la lógica adaptación tipográfica exigida por el nuevo canal hasta
la desaparición de parte de su contenido, desde su utilización parcial para ampliar otras
informaciones hasta la síntesis de su contenido por motivos de espacio.
Ante la variedad de manifestaciones de la traducción periodística, nuestro análisis se va
a centrar en una modalidad concreta: los textos traducidos de diversa procedencia que se
publican regularmente en los diarios de información general de tirada nacional
(excluyendo sus numerosos suplementos). Según los últimos datos publicados por la
Oficina de Justificación de la Difusión consultados durante la realización de este trabajo
(octubre 2006), las principales cabeceras de nuestro país en este sector, por número de
tirada, son: El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia y La Razón, en este orden. En dos
de estos periódicos, ABC y La Razón, la presencia de textos traducidos es insignificante
(noticias de agencias, en su mayor parte), por lo que los hemos excluido de este análisis.
1. Política de traducción de los medios
Los periódicos no contemplan con neutralidad la realidad política o social de un país,
sino que se posicionan ideológicamente. La postura que adoptan se refleja en la
selección del material publicado, la ausencia de determinadas noticias, la orientación
que reciben las informaciones, etc. Actúan de igual manera en el caso de los textos que
se van a traducir. Es evidente que los diferentes medios siguen una determinada política
de traducción, entendida ésta como «los factores que regulan la elección de tipo textual,
o de cada texto en particular, que se van a imponer mediante traducción a una cultura o
lengua concreta en un momento determinado» (Toury 2004: 100). Es fácil comprobar
cómo los diarios españoles importan textos de una manera selectiva: en la mayoría de
los casos proceden de otros medios con los que mantienen vínculos económicos e
ideológicos. Así, en las páginas de estos periódicos se traducen con frecuencia artículos
procedentes de otras cabeceras próximas con las que se mantienen proyectos de
colaboración, cierta afinidad ideológica o con las que se está integrado en grandes
empresas internacionales de comunicación. Es el caso del grupo PRISA, empresa
editora de El País, o de RCS MediaGroup, en el caso de El Mundo, que también edita
diarios como Libération, The Guardian o Il Corriere della Sera, lo que explica que
muchos de los textos traducidos que encontramos en las páginas de El Mundo procedan
de dichos medios. En lo que respecta a La Vanguardia, la situación es distinta porque el
grueso de su distribución se lleva a cabo en un ámbito geográfico concreto, Cataluña, y
es propiedad de un holding catalán de comunicación, el Grupo Godó.
La escasez de estudios en nuestro país sobre la traducción periodística, en general, y
sobre las políticas de traducción que siguen estos diarios, en particular, es
verdaderamente significativa. Más aún si tenemos en cuenta que estas traducciones
llegan a un público lector muy numeroso. Un estudio reciente (cf. Hernández Guerrero,
en prensa), que analiza las traducciones de artículos de opinión publicadas por El País y
El Mundo en el año 2004, muestra cómo estos diarios importan estos textos de una
manera selectiva y se inclinan por invitar a escribir en sus páginas de opinión a
intelectuales, políticos, escritores, etc., afines a su línea editorial.
En lo que respecta a La Vanguardia, contamos con el testimonio de López Guix (2005:
105-106), uno de los traductores que colabora habitualmente con dicho medio, quien
manifiesta que éste concede gran importancia a los acontecimientos del mundo y a la
actitud de obtener puntos de vista desde diferentes lugares. Los artículos de opinión
traducidos en sus páginas proceden, en orden decreciente de importancia, de autores
contactados personalmente por los responsables del periódico o son artículos comprados
a agencias de distribución periodística, o artículos juzgados de interés y publicados en
otros medios con los que existen pactos o localizados a través de Internet.
2. Las marcas de traducción
Englobamos, bajo esta denominación, todos esos elementos que permiten reconocer un
texto traducido como tal (nombre del traductor, procedencia del original…). En las
traducciones periodísticas que se publican en los diarios analizados llama poderosamente
la atención la disparidad de usos y, en algunos casos, la ausencia sistemática de estas
marcas. Así, basta con ojear la prensa de forma regular para constatar que los textos
traducidos rara vez indican quiénes son los autores de las traducciones, aunque hay que
matizar esta afirmación pues cada medio aplica una política diferente.
El País, por ejemplo, se muestra últimamente bastante sistemático en los artículos que
publica en su sección de «Opinión», que suelen concluir con un pie de texto que incluye
el nombre del autor de la traducción y, a veces, datos del propietario de los derechos del
original, información que permite en ocasiones averiguar la procedencia del texto
traducido, así como los medios que lo han publicado con anterioridad. En lo que
respecta a las traducciones presentes en otras secciones, el modo de actuación es más
errático, ya que muy excepcionalmente se proporciona el nombre del traductor, aunque
estos textos suelen incluir otras marcas que permiten al lector iniciado reconocerlos
como tales (p.e. nombre extranjero del autor o la indicación del nombre del diario de
procedencia).
En El Mundo, por el contrario, no suele figurar el nombre de los traductores. Ni en la
sección Tribuna Libre, donde publica numerosos artículos de opinión traducidos, ni en
el resto de secciones. Las únicas marcas que indican al lector advertido que se trata de
traducciones se encuentran en el encabezamiento del artículo, donde aparece el nombre
del autor extranjero, y, debajo, el nombre del diario de procedencia junto al del
periódico que lo reproduce (cf. Vidal 2005: 389).
Una explicación para esta ausencia la encontramos en los libros de estilo de ambas
publicaciones. En el de El País (1996:84) encontramos una curiosa referencia a cuándo
debe aparecer el nombre del traductor debajo de su trabajo. Se halla en el apartado
dedicado al uso de la firma, donde se ofrecen unos criterios generales a este respecto.
Tras enunciar qué tipo de texto no debe firmarse (no todos los textos periodísticos
llevan firma), se ofrece alguna excepción, entre la que figura ésta: «Las traducciones de
artículos literarios o reportajes amplios en los que el manejo del lenguaje por el
traductor sea un elemento de calidad de trabajo, en cuyo caso se hará referencia al autor
de la traducción en una nota al pie del texto». El Libro de estilo de El Mundo (1996:76)
recoge, asimismo, cuándo debe aparecer la firma del traductor: «Cuando un articulo de
opinión o un reportaje escritos originariamente en una lengua diferente del castellano
requieran una traducción particularmente elaborada, se incluirá un pie de similares
características tipográficas, que rezará sencillamente: ‘Traducción: José Gómez’». Son
los únicos libros de estilo que hacen referencia a este tema.
Este uso de la firma puede explicar por qué no suele aparecer el nombre del traductor en
muchas traducciones periodísticas de El País y El Mundo, pues requisito para que ello
ocurra es que el texto traducido posea una serie de cualidades estéticas que hagan a su
traductor merecedor de esa distinción.
Un caso aparte dentro de este panorama lo constituye el diario La Vanguardia. Las
numerosas traducciones que publica este medio, principalmente en la sección de
Internacional y en sus páginas de Opinión, siempre van acompañadas de marcas que
permiten identificarlas como tales: el nombre del traductor es una constante y, además,
suele figurar el copyright del original, que proporciona información sobre el medio de
procedencia.
Vemos, pues, que los usos son distintos dependiendo del medio. Salvo la excepción que
supone La Vanguardia, predomina, por desgracia, en los grandes diarios la ausencia de
unas marcas claras que permitan identificar las traducciones como tales. La ausencia de
marcas, sin embargo, va más allá de una mera cuestión tipográfica; esta decisión
implica también escasez de rigor en la indicación de las fuentes, algo totalmente opuesto
a los principios que persiguen la mayoría de los medios. En definitiva, supone una falta
de transparencia con el lector, al que intencionadamente se le oculta información.
3. Volumen de traducciones
Los diarios analizados acogen en sus páginas gran abundancia de textos traducidos.
Artículos de opinión principalmente, pero también el resto de variedades textuales que
presenta el lenguaje periodístico: desde noticias —ya sea traducción directa de
informaciones de otros medios o textos procedentes de agencias— a crónicas,
reportajes, entrevistas…, y hasta obituarios. Se trata de una ingente cantidad de material
traducido al que apenas se le presta atención. Tanto es así que no existen datos
sistemáticos sobre la proporción de textos traducidos que publican nuestros diarios,
cuando sí se conoce, por ejemplo, el volumen de traducciones que manejan el sector
editorial, los organismos internacionales o el mercado audiovisual.
La escasez de datos sobre la utilización de la traducción en la prensa escrita (volumen
de textos traducidos en un medio determinado, géneros que se traducen, lenguas de las
que se traduce, etc.) no permite analizar con objetividad el papel que desempeña la
traducción en estos medios, algo que resultaría de enorme interés para responder a
cuestiones como: ¿qué peso tienen en general las traducciones en la prensa española?,
¿qué porcentaje de textos traducidos publican los diferentes diarios?, ¿se está
produciendo un aumento en el número de traducciones?, ¿de qué lengua se traduce hoy
con más frecuencia?, ¿de qué lengua se traducía mayoritariamente en la prensa con
anterioridad?, etc.
Contamos, eso sí, con estudios parciales, que, aunque no permiten analizar el fenómeno
en su totalidad, sí nos ofrecen una visión aproximada. Así, por ejemplo, en un trabajo
anterior (Hernández Guerrero 2005a), proporcionábamos datos sobre los géneros más
traducidos en los periódicos El País y El Mundo durante el periodo comprendido entre
los años 1996 y 2003. Este estudio muestra que en ambos medios el porcentaje mayor
de textos traducidos corresponde a los géneros argumentativos (artículos de opinión,
principalmente), seguidos a distancia por los géneros interpretativos (reportajes y
crónicas) e informativos (noticias).
Otro trabajo más reciente (Hernández Guerrero, en prensa), con datos de los artículos
traducidos en las secciones de Opinión de El País y El Mundo durante el año 2004,
ofrece información, entre otros aspectos, del volumen de textos de opinión traducidos
que se publica en ambos medios. En el diario El País, por ejemplo, de los 770 artículos
publicados en dicha sección, 150 eran traducciones, lo que representa aproximadamente
un 19% del total. Por lenguas, hay que destacar el predominio del inglés (87 artículos en
total), pues una gran parte de los colaboradores son norteamericanos y, algunos,
ingleses; seguido del francés (37 artículos), del italiano (8 artículos) y otras lenguas
como el alemán (3), el árabe (3), el portugués (2) y el ruso (2), además de 8 artículos
traducidos de los que, por la ausencia de marcas, no hemos podido averiguar su lengua
de partida, aunque probablemente se trate de traducciones del inglés.
De las 315 colaboraciones presentes en El Mundo, bajo la rúbrica «Tribuna Libre», 86
eran textos traducidos, es decir, aproximadamente el 27 %; un porcentaje de
traducciones, sin embargo, mayor al observado en el otro medio. Por lenguas,
apreciamos de nuevo el predominio absoluto del inglés (68 artículos), con una presencia
testimonial del francés (6) y del italiano (4). En 8 casos no hemos podido identificar la
lengua del original ante la falta de marcas.
Las cifras que acabamos de presentar deben ser consideradas con la cautela que exige
un análisis parcial. Son datos que se ciñen a un periodo temporal concreto y únicamente
a dos diarios. Carecemos de datos en el caso de La Vanguardia, aunque sí tenemos la
información de carácter global que proporciona López Guix (2005: 106): «Las lenguas
de partida más frecuentes son el inglés y luego el francés; en ocasiones, se publican
también artículos procedentes del alemán o del italiano y, mucho más raramente, de
otros idiomas como el árabe y el ruso». Lo cierto es que son necesarios estudios más
completos, que comprendan periodos de tiempo más dilatados y que engloben a más
medios, para poder ofrecer datos fiables sobre el volumen de traducciones periodísticas
que mueve la prensa española de información general.
4. Los traductores de la prensa escrita
En lo que respecta al perfil de los traductores que trabajan para los medios, nos
encontramos con diferentes figuras de profesionales y también aquí se aprecian
prácticas diferentes según el periódico analizado. Además, frente a otros ámbitos de la
traducción que generan un número importante de reflexiones personales sobre la propia
experiencia y las condiciones laborales (piénsese, entre otros, en el campo literario), en
el ámbito de la prensa escrita apenas si existen testimonios de los traductores. Una
excepción son dos publicaciones recientes —López Guix (2005) y Vidal (2005)— que
recogen las experiencias de estos dos traductores (el primero como traductor
independiente para La Vanguardia y el segundo como periodista-traductor en El
Mundo), además de presentar la dinámica de traducción de esos medios y de comentar
los rasgos más destacados de su labor profesional.
Los datos proporcionados por ambos, junto con otros testimonios de profesionales que
traducen para la prensa escrita1, nos permiten describir un perfil muy variado en estos
traductores. Los periódicos utilizan ocasionalmente los servicios de las agencias de
distribución periodística, que ofrecen los artículos traducidos a los idiomas de sus
clientes. Pero cuando no es el caso, las prácticas varían entre unos medios y otros. En el
diario El País, por ejemplo, las traducciones las realizan traductores independientes, se
recurre a los servicios de una agencia de traducción (News Clips) y también traducen
periodistas de la redacción. En La Vanguardia la situación es parecida. Como señala
López Guix (2005: 106), la traducción se realiza en la redacción por un periodistatraductor
(José Mª Puig de la Bellacasa) o por traductores externos. Sin embargo, en el
periódico El Mundo esta tarea la asumen únicamente periodistas-traductores (cf. Vidal,
2005). Independientemente de quién lleve a cabo la labor de traducción, hemos de ser
conscientes de que en la producción de textos periodísticos intervienen varias figuras
que en mayor o menor medida determinan el producto final que se brinda al público
lector. En el ámbito periodístico se produce un «proceso de transformación colectiva del
texto» (cf. Casasús 1991: 87 y Martínez Albertos 2000: 198) y los textos resultantes son
obra de diferentes coautores, unos con mayor responsabilidad que otros en el producto
que acaba publicándose. Por ello, al referirnos al papel del traductor periodístico y su
responsabilidad última como autor de la traducción, no hemos de olvidar los usos
propios de este marco profesional.
5. El trasvase transcultural de la información
Si resulta importante poder barajar datos sobre el volumen de traducciones periodísticas
que mueve la prensa de nuestro país, no menos importante resulta el análisis del modo
en que se produce ese trasvase transcutural de la información. Aquí es importante
señalar las notables diferencias que se aprecian entre los distintos géneros periodísticos.
No se traduce igual un artículo de opinión, por ejemplo, que una noticia.
Los medios recurren a la traducción por razones diversas (económicas, ideológicas,
empresariales…), siempre supeditadas a su función principal: transmitir información.
1 Llegados a este punto, queremos agradecer a Mª Luisa Rodríguez Tapia, traductora independiente para
el diario El País, la ayuda inestimable prestada para la elaboración de este epígrafe.
Por ello, en las traducciones periodísticas se observan, además de las lógicas
transformaciones lingüísticas y culturales que se producen en el paso del sistema emisor
al sistema receptor, muchas transformaciones que vienen determinadas por las
necesidades concretas de los medios a la hora de transmitir la información.
En el caso de los géneros informativos, las noticias traducidas que se publican en la
prensa escrita se ven condicionadas por factores como el espacio, que determina en
numerosas ocasiones el producto que se presenta al lector (cf. Tapia 1992, García
González 1998, Hernández Guerrero 2005a), junto a las características propias de cada
medio y la función asignada a estos textos en la nueva situación comunicativa. Así, los
periódicos que publican artículos traducidos presentan un formato distinto al medio de
procedencia de los originales. Ese formato afecta a cuestiones como la extensión (los
textos tienen asignados espacios determinados), dando lugar en ocasiones a cambios
relevantes. Pero más importante aún es la función que el nuevo canal otorga al artículo
traducido. El texto puede mantener o variar la función con la que fue concebido. Al mismo
tiempo, de esa función dependerá su ubicación (puede permanecer en la misma sección del
diario o no). Además, una información relevante que fue cubierta de manera extensa por la
cultura emisora puede tener una extensión menor en la cultura receptora, donde el tema no
es de tanto interés o, todo lo contrario, una información breve puede ser ampliada.
Además, la transmisión de la información ha de ser eficaz, lo que implica en muchas
ocasiones que se vaya más allá de la mera traducción y se adapte el mensaje al nuevo
receptor. Al mismo tiempo, el texto traducido se amolda formalmente a las convenciones
textuales en materia de titulación, estructuración de la información, explicación de los
elementos culturales, etc. que rigen en los géneros periodísticos.
Para llevar a cabo esas y otras transformaciones, se recurre frecuentemente a unas técnicas
de traducción específicas, como son la amplificación, la compresión y la elisión, que
permiten que los nuevos textos surgidos de la traducción cumplan la función que se les
asigna y se adapten a las necesidades del nuevo canal que los publica (cf. Hernández
Guerrero 2006a). En ocasiones, el traductor no interviene en estas transformaciones, que
tienen lugar posteriormente en ese «proceso de transformación colectiva del texto», al que
antes aludíamos.
Por último, un original puede ser utilizado parcial o totalmente para la elaboración de otras
informaciones, dando lugar a reescrituras que se ubican en las fronteras de la traducción.
Aquí la casuística es muy variada; es frecuente observar la libre utilización del original,
tomado como punto de partida para crear un nuevo texto, donde resulta prácticamente
irreconocible. A veces, se recurre a la traducción compilada, es decir, se traduce un
original y se le añaden fragmentos de otros textos para completar la información con
otras fuentes, lo que da lugar a un nuevo texto (cf. Hernández Guerrero 2006c).
El caso de los géneros de opinión es bien distinto. Como el resto de los géneros
periodísticos, no escapan a las transformaciones impuestas por el nuevo medio que los
publica, aunque, eso sí, en menor medida. Es poco frecuente que estos textos sufran
mutilaciones por motivos de espacio (esto rompería la argumentación y dificultaría la
comprensión del texto), si bien en ocasiones se producen. Los mayores cambios vienen
de las adaptaciones debidas al nuevo receptor, a la nueva situación espacio-temporal y,
por supuesto, a su nuevo canal: el diario que lo publica. El hecho de importar opiniones
foráneas es un indicador de la importancia que estos periódicos conceden a los
acontecimientos internacionales y a su interés por obtener otros puntos de vista, de
diversa procedencia, y, de manera general, son seleccionados porque se hallan próximos
a la línea ideológica defendida en sus páginas.
Cabe destacar que los traductores de esta variedad textual tienen por norma2 el respeto
del estilo del autor y se trata, por lo general, de traducciones más cuidadas que las que
se ofrecen en otras secciones; además, suelen escapar de la presión del tiempo y la
premura con la que se trabaja en otras secciones del periódico. Se trata, en líneas
generales, de textos estilísticamente elaborados, en algunas ocasiones muy próximos a
los textos literarios; de temática muy variada, que puede rozar a veces la
especialización; muy imbricados en la realidad social o política de la cultura de partida.
La suma de estos y otros factores hace necesaria la presencia de traductores casi
humanísticos, podríamos decir, con un amplio bagaje de conocimientos lingüísticos y
culturales para garantizar el éxito de la traducción.
6. Conclusiones
Esta breve aproximación a la traducción periodística en los diarios españoles de
información general nos permite establecer las siguientes conclusiones:
1. Nos hallamos ante un tipo especializado de traducción, condicionado por las
prácticas profesionales de los canales que vehiculan estos textos —los
periódicos—, y las convenciones propias que rigen en los géneros periodísticos.
2. Se produce una importación selectiva de la información que se va a traducir,
que, al igual que el resto de textos que publica el periódico, responde a criterios
diversos como pueden ser las necesidades informativas, la afinidad ideológica,
decisiones empresariales, motivos económicos, etc.
3. Se observa, de manera general, una falta de transparencia por parte de estos
medios en la presentación de los textos traducidos. La frecuente ausencia de
marcas de traducción no permite a los lectores saber que están leyendo una
traducción y, mucho menos, quién ha traducido. Llegados a este punto, hay que
precisar que existen diferencias importantes entre los diarios analizados en lo
referente a la presencia de estas marcas.
4. La escasez de datos sobre el volumen de traducciones que publica la prensa
escrita no permite analizar con objetividad el peso de la traducción en estos
medios.
5. Se aprecian importantes diferencias en el tratamiento que reciben los textos
traducidos dependiendo del género periodístico. Desde la mayor fidelidad al
original observada en los textos de opinión a la enorme libertad con que se
traducen los textos informativos. Estos últimos son objeto, en ocasiones, de
importantes cambios que van desde la reescritura a su utilización total o parcial
para crear nuevas informaciones, usos que muy difícilmente pueden recibir el
nombre de traducción.
2 A este respecto, pueden consultarse los libros de estilo de El País (1996: 53) y de El Mundo (1996: 62).
Sus recomendaciones para el tratamiento de los artículos de opinión también pueden aplicarse a las
traducciones.
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